24 horas en la noria
Algunas veces no siento. Simplemente no estoy para no sentir.
Otras veces, me estremezco de frío entre náuseas y mareos.
De vez en cuando, cada vez menos, siento ganas de llorar…
Y el agotamiento aún me acompaña.
Es bonito tener gente que te quiere y se preocupa por ti.
La que te da el tiempo que tiene y el que no tiene…
Que te anima, te escuha y te abraza si es necesario.
Y, lo mejor de todo, es poder celebrar que todo ha salido bien….
y pronto dejaré estar en la noria…
Dedico especialmente estas palabras a las aves palmípedas con el pico más ancho en la punta que en la base. Aunque se encuentren en abundancia en estado salvaje y se domestiquen con facilidad, son adorables cuando hacen cuack!
